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14 février

Los estragos del youtube

El ser humano ha atravesado muchas eras, etapas y generaciones a lo largo de su historia. Que si el absolutismo, que si la ilustración, que si el franquismo, que si los 80, que si la generación botellón, la generación pastillas, et cetera. El 2007 podría ser bautizado por el año del youtube. Sí, la sociedad de la información y del libre intercambio nos permite ver a un (creía) desaparecido David Hasselhoff con uno de los videos punteros en la red: Jump in my car; o bien a una desafinada Hilary Clinton destrozando el himno de su país en una conferencia de los demócratas en el país de las hamburguesas; quién no recuerda el famoso falso robo del escaño de ZP...
 
La globalización es lo que tiene. Aspectos positivos (ver como una tal Terremoto de Alcorcón salta a la fama nacional parodiando a su vecina de escalera y amiga de to' el alma, Madonna) y aspectos negativos (observar cómo cuatro degenerados filman con un móvil a su maestra, mientras le toquetean el culete en un instituto privado. Culpa de la joven profesora -lo de joven no lo digo por el pedazo tanga de la tía, que todo puede ser, aunque no me imagino ni por un segundo a mi profe de Ciencias Naturales de 50 y muchisimos con un tanga de ese calibre- que parece ser se deja toquetear en varias ocasiones, o culpa de los japoneses por haber inventado el 3G y permitir que unos niñatos se permitan realizar una grabación de este género y compartirla con millones y millones de internaturas entre los que, lo reconozco, me encuentro, gracias también a la inmediatez y universalidad de la red de redes?
 
Es lo que tiene youtube. Está al alcance de todos... Personalmente me hubiese quedado con Ana Obregón en un capítulo del Equipo A, pero esa ya es otra historia...
9 février

¿Más princesa que nunca?

Atónito me ha dejado un artículo de Pilar Cortázar en ABC (http://www.abc.es/20070209/nacional-nacional/princesa-nunca_200702090333.html) navegando, por casualidad, en la página web de este 'estupendo' cotidiano. Sí, la hermanísima adoradísima de doña Leti ha muerto. Hasta aquí todo bien. En mi búsqueda por varias versiones digitales de diarios españoles he comprobado que, siempre con matices, todos se hacen eco de la muerte por ingestión de pastillas, tal y como titulaba El Pais, sin pelos en la lengua.
 
Lo que más me ha impactado son las frases lapidarias de la pseudoperiodista: "sin poder anestesiar su dolor a causa del embarazo" "sin gafas oscuras que ocultasen sus lágrimas" Y no sigo porque no es que el artículo sea lo suficientemente extenso. Mejor, por otra parte. Pero lo del titular (Más princesa que nunca) sí qeu me ha impresionado. Más princesa por estar embarazada y acudir emocionada al funeral de su hermana y atender a los medios? Perdonen mi ignorancia, pero... qué es ser una princesa? Una princesa nace o se hace? Ya le llegarán las críticas, co carácter que ten a condenada... pronto su alter ego (Peñafiel) dejará escapar como quien no quiere la cosa alguna perlita de esas que den para un especial en Salsa Rosa (y digo Salsa Rosa porque me niego a decir Dolce Vita).
 
Supongo que a partir de ahora se empezarán a deshuesar en tv las miserias, vida y obra de esta chica. Una pena, pero en España hay demasiadas marujonas y verduleras. Qué se le va a hacer... Somos xente de criticar (hasta los que se jactan de no caer en el cotilleo. Eses son os peores)
5 février

Hay una carta para ti...

Emulando los mejores tiempos de la Gemio en Antena 3 (y no me refiero a Sorpresa, Sorpresa -que con más pena que gloria intenta recuperar aquella generación que aún disfrutaba del recreo con sutiles bocatas de nocilla, con la 'Chifer'  o el mítico Redondo, y con ello atrapar a millones de espectadores con sus ñoñerías menopausica-adolescentes. Cierto es que Ricky Martin también pasó por allí-) una tal Veronica Lario, más conocida por su apellido de casada, envió un mensaje con todo su cariño a su fiel y adorable maridito: el 'caro' Silvio Berlusconi.
 
En la carta, publicada en el cotidiano la Repubblica, la ex mediocre actriz solicitaba una disculpa pública de su cónyuge por su comportamiento machista e humillante durante una cena post premios de la tv italiana. Una simple redacción que levantó un arduo debate en un país en el que el machismo se respira por todas partes (incluso en las asociaciones contra los machistas). Unas líneas que cruzaron el mero escarnio público con toques de periodismo rosa. La palabra de una mujer si se puede llamar discreta que se los ha puesto de corbata al cada vez más joven Silvio (el mismo que hace unos meses sufría un achaque en plan Fidel Castro y que se operaba en EE UU).
 
He enfrentado los inevitables contrastes y los momentos más dolorosos que una larga relación conyugal comporta con respeto y discreción. En esto momento escribo para explicar mi reacción a las afirmaciones realizadas por mi marido en el transcurso de la cena de gala que siguió a la de entrega de los Telegatti, donde, dirigiéndose a alguna de las señoras presentes, se ha lanzado a realizar consideraciones para mí inaceptables: "...si no estuviera casado, me casaría con usted de inmediato", "contigo iría a donde quieras". (...) A mi marido y al hombre público le pido una escusa pública, que no he recibido en privado, y aprovech la ocasión para preguntar si, como el personaje de Catherine Dunne, debo considerarme "la mitad de nada". (...) la defensa de mi dignidad de mujer creo que puede ayudar a mi hijo varón a no olvidarse nunca de colocar entres sus valores fundamentales el respeto por las mujeres (...)
 
Escusas públicas pedía la Verónica. Y así ha sido. Berlusconi, haciendo gala de lo que algún día fue -un compositor de odas amorosas romanticonas en un Love Boat- pidió disculpas mediante otra carta que causó que en las encuestas de popularidad, el ego de Berlusconi tocase con la punta de los dedos una posible victoria electoral en las hurnas.
 
Lo que hace unos días parecía la carta de un ama de casa rabiosa, ahora parece estar convirtiéndose en toda una estrategia de marketing al servicio del populismo berlusconiano y su Forza Italia. Y es que ya se sabe que la que lleva los pantalones en casa es la parienta. Y Verónica, que cada vez más me recuerda a la Clinton, sabía de antemano el efecto que esto podría provocar en todo el país... Furba la Verónica.